jueves, 8 de mayo de 2025

Amaya (España, 1952)

 


Título original: Amaya

Director: Luis Marquina

Guion:  Luis Marquina, J. Luis Albéniz, Jesús Azcarreta. Teatro: José María Arroita-Jáuregui. Novela: Francisco Navarro Villoslada

Música: Jesús Guridi

Fotografía:  José Fernández Aguayo, Heinrich Gärtner

Género: Drama, Histórico, Literario

Reparto: SUSANA CANALES, JULIO PEÑA, RAFAEL LUIS CALVO, JOSE BODALO, EUGENIA ZUFFOLI, ARMANDO MORENO, PORFIRIA SANCHIZ, MANOLO MORAN, PEDRO PORCEL, FRANCISCO PIERRA, RAMON ELIAS, FELIX DAFAUCE, ARTURO MARIN, ANTONIO PADILLA, SANTIAGO RIVERO, MANUEL AGUILERA, BENITO COBEÑA, MARIANO ALCON, RAFAEL C. REVILLA, MONICA PASTRANA, LUIS FERNANDEZ 


 
Argumento 

País Vasco, siglo VIII.
El príncipe godo Ranimiro y Paula, descendiente del patriarca vasco Aitor y poseedora de un brazalete que simboliza la tradición de los vascos, tienen una hija llamada Amaya.
Los godos atacan el castillo donde vive el padre de Paula y su marido es acusado del incendio provocado allí.
Desde entonces los godos y los vascos se enfrentan a muerte.
Un día, Ranimiro y su bella hija Amaya son apresados por Iñigo García un valiente y bravo vasco, quien intentará, junto con Amaya, de quien se ha enamorado, que hagan las paces, sobre todo tras enterarse de que el pérfido Tarik ha desembarcado con sus tierras en el sur de España y pretende acabar con la Cristiandad.

  

"¡Odios, luchas y traiciones en la gigantesca epopeya de una raza!
Magnífica visión histórica del siglo VIII, en un apasionado relato novelesco".

Así rezaba la publicidad del Teatro Coliseo Albia de Bilbao, allá por agosto de 1954.


Basada en la buena novela de Francisco Navarro Villoslada "Amaya o los vascos del siglo VIII", se trata de una producción de la época bastante costosa desde el punto de vista económico. Masas (no muy extensas), vestuario, decorados, etc, no se escatimaron para poner en imágenes la sugestiva historia de Villoslada. En su época tuvo bastante aceptación, sin duda gracias a su buen reparto.
Vista ahora, sin embargo, resulta acartonada en exceso, grandilocuente en sus interpretaciones (aunque Bódalo y Morán están bastante bien), y con un tufillo pro Iglesia Nacional Católica Española que tira "p'atrás". Es, claro está, el espíritu de los tiempos en las que se rodó, pero desde la perspectiva actual no deja de resultar, no ya anacrónico, que eso es normal, sino chapucero y sesgado a más no poder.
Pero, en fin, hablando de la cinta en sí debo decir que se pasa el rato pues es movida, con luchas, amores, algo de humor (a cargo del siempre estupendo Manolo Morán), pero su visión me resultó difícil de veras "gracias" a la infame copia que nos obsequió TV, con bajadas increíbles de voz, estridencia en la composición musical (excelente, a cargo de nada menos que Don Jesús Guridi), y algunos chisporroteos en la imagen.
En resumen, si dejamos aparte el "mensaje" de la cinta, una simpática aunque mediocre curiosidad histórica.

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