Título original: A Lawless Street
Director: Joseph H. Lewis
Guion: Kenneth Gamet
Música: Paul Sawtell
Fotografía: Ray Rennahan
Género: Western
Reparto: Randolph Scott, Angela Lansbury, Warner Anderson, Jean Parker, Wallace Ford, John Emery, James Bell, Ruth Donnelly, Michael Pate, Don Megowan, Jeanette Nolan, Peter Ortiz, Don Carlos, Frank Hagney, Charles Williams, Frank Ferguson, Harry Tyler, Jay Lawrence, Stanley Blystone, Barry Brooks, Edwin Chandler, Frank J. Scannell
Argumento
El marshall de Medecine Bend es un hombre íntegro que a causa de muchos esfuerzos, peleas y heridas, ha logrado llevar la paz al lugar. Sin embargo, dos o tres personas, ambiciosos y deseosos de tener la ciudad bajo su mandato, pagan dinero a un hombre que acaba de salir de la cárcel y quiere venganza pues fue el marshall quien le capturó. Hay un duelo y el marshall mata al criminal.
Sin embargo no ha finalizado el peligro, pues los malhechores han contratado a uno de los más rápidos pistoleros del país.
A todo esto, su esposa, que le abandonó nueve años antes al no poder superar el miedo a que le mataran en cualquier esquina, aparece en el pueblo sin saber que él está allí.
Agradable western de serie B, como muchas que interpretó el bueno de Randolph Scott, pero que supera a la mayoría gracias a una buena dirección de Joseph H. Lewis, recordado director de "El demonio de las armas" junto a otro buen puñado de buenas obras, quien junto con otros estupendos directores injustamente no recordados, como por ejemplo Phil Karlson, filmó soberbias películas de bajo presupuesto caracterizadas por su buen pulso narrativo, plenas de violencia y entretenimiento.
Aquí, gracias a una buena narrativa y un dosificado empleo de la violencia, más unos buenos diálogos, cortos y punzantes, se consigue que guste desde el principio e interese cada vez más a medida que avanza la historia (por otra parte nada original, más bien lo contrario).
Pese a ser de serie B, hay buenos y bonitos vestuarios y unos decorados de interiores elegantes. Asimismo, los exteriores y el rancho del hombre más rico del lugar (aquí, honrado y muy amigo del protagonista) son preciosos. Mención aparte merece Angela Lansbury, siempre excelente y poco vista en esta clase de películas (como lo fue Anne Bancroft en otras de los mismos años), que está insuperable cuando tiene diálogo.
Extraordinario empleo del grandioso Cinemascope, a toda pantalla.
En resumen, bonita y muy entretenida, aunque se puede olvidar con cierta facilidad.



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