Título original: Wolfgang (Extraordinario)
Director: Javier Ruiz Caldera
Guion: Laia Aguilar, Carmen Marfà, Yago Alonso, Valentina Viso. Novela: Laia Aguilar
Música: Clara Peya
Fotografía: Sergi Vilanova
Género: Drama, Vida Normal
Reparto: Miki Esparbé, Jordi Catalán, Ángels Gonyalons, Anna Castillo, Berto Romero, Nausicaa Bonnín, Laura López, Carlos Cuevas, Dafnis Balduz, Reichel Delgado, Stephan Wiks, Ruth Llopis, Montserrat Alcoverro, Miriam Monlleó
Argumento
Wolfgang, un niño de diez años con un cociente intelectual de 152 y trastorno del espectro autista, se ve obligado a vivir con su padre, Carles, a quien no ha visto nunca, tras la repentina muerte de su madre.
Carles afronta el reto con ganas y voluntad, pero Wolfgang no soporta su desorden ni su desorganización y lo considera un “bajocien” por su falta de intelecto.
Así que, a escondidas, Wolfgang planea conseguir su sueño: entrar en la academia de música Grimald de París, donde estudió su madre, y convertirse en el mejor pianista del mundo.
Cuando Carles lo descubre, debe decidir entre su gran oportunidad como actor o convertirse en el padre que necesita un niño como Wolfgang.
Dramedia española que, sin ser extraordinaria (como su segundo título), sí que finalmente consigue convencer.
Y es que a mí me ha parecido, durante gran parte del metraje, demasiado tranquila, con una historia que se ve esconde secretos, se supone que finalmente confesables, pero que transcurre sin mayor vigor dramático.
Sin embargo, poco a poco, la historia va tomando poso, los datos se suceden y consigue no sé si emocionar pero sí llegar al corazón del espectador en su último tramo.
De narración, pues, pausada, que no lenta, considero que la cinta la sustentan, sobre todo, sus dos protagonistas, cuya interrelación eleva el interés de la trama, ensamblándose bien en sus respectivos personajes, nada fáciles de mostrar en pantalla.
No me ha sorprendido, pues esta historia ya me la he visto no pocas veces con anterioridad, pero sí que es muy digna y sobre todo honesta para con los sentimientos mostrados, donde el dolor y el desamparo ante un hecho trágico, se explica y expurga gracias a la palabra, al diálogo, a no esconder el desconsuelo y la aflicción, sino sacarlo afuera y enfrentarse a él.
Supongo que todo ello aparece y quizás mejor explicado en la novela de Laia Aguilar en la que se basa, pero los guionistas, nada menos que cuatro, consiguen sacar a la luz el drama y darle la luz de la esperanza.
Estupenda la secuencia insertada durante los títulos de crédito finales.




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