Título original: The Fantastic Four: First Steps
Director: Matt Shakman
Guion: Jeff Kaplan, Ian Springer, Josh Friedman, Peter Cameron, Eric Pearson. Libro: Jack Kirby. Cómic: Stan Lee
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Jess Hall
Género: Superhéroe, Marvel, Ciencia Ficción
Reparto: Pedro Pascal, Vanessa Kirby, Joseph Quinn, Ebon Moss-Bachrach, Julia Garner, Ralph Ineson, Natasha Lyonne, Paul Walter Hauser, Sarah Niles, Mark Gatiss
Argumento
Ambientada en el vibrante telón de fondo de un mundo retro-futurista inspirado en los años 60, presenta a la Primera Familia de Marvel mientras se enfrentan a su desafío más terrorífico hasta la fecha.
Obligados a equilibrar sus roles como héroes con la fortaleza de su vínculo familiar, deben defender la Tierra de un dios espacial voraz llamado Galactus y su enigmática Heraldo, Silver Surfer.
Y si el plan de Galactus de devorar todo el planeta y a todos en él no fuera lo suficientemente malo, de repente se vuelve muy personal.
Entretenido film de superhéroes de la Marvel, pensado y rodado como si fuera un cómic, hecho que parece una perogrullada, pero que, como se ha visto en otras cintas de parecido pelo, no se ha hecho demasiado.
En este sentido, el aire retro-pop está conseguido, gracias a la dirección artística, que nos sitúa en un período de Los Estados Unidos de Norteamérica años sesenta del siglo pasado. Y la fotografía, vestuario y peluquería también aportan un diseño elegante, a la par que sencillo, como sencillo es el argumento, con un aire aventurero-familiar que le hace simpática.
Es cierto que a mí me ha gustado más la primera media hora que el resto, pero es porque la presentación de los personajes (ya de sobra conocidos), así como de los antagonistas, sobre todo el personaje de Silver Surfer, está muy bien mostrado, aportando intriga e interés a la trama.
Luego, cuando el grupo se va al espacio, son los efectos digitales los dueños de la función, siendo estos muy apañados, pero para mi gusto, menores en cuanto a atractivo.
De todas formas, se sigue con agrado y resulta amena en todo momento, pasando los minutos de forma dinámica.
Lo mejor, sin duda, es la soberbia banda sonora de Michael Giacchino, sobre todo cuando suena en los títulos de crédito finales.
En resumidas cuentas, que quizás no aporte nada nuevo a este tipo de productos, pero mientras se ve, satisface sin dificultad.




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