Título original: Frisco Kid
Director: Lloyd Bacon
Guion: Warren Duff, Seton I. Miller
Música: Bernhard Kaun
Fotografía: Sol Polito
Género: Aventuras, Western, Político
Reparto: James Cagney, Margaret Lindsay, Ricardo Cortez, Lili Damita, Donald Woods, Barton McLane, George E. Stone, Addison Richards, John Wray, Don Barclay, Claudia Coleman, Robert McWade, Joseph Crehan, Claire Sinclair, Fred Kohler, Robert Strange, Joe King, Helene Chadwick, Jim Farley, Estelle Taylor, Alice Lake
Argumento
En plena fiebre del oro en San Francisco, un hombre llamado Bat Morgan acaba con la vida de un criminal que atemorizaba a toda la región.
Gracias a su acción comienza a ganar importantes cuotas de poder dentro, aunque lo que verdaderamente le interesa es el amor por la joven Jean.
"- Aquél que abre una sepultura para otro, suele caer dentro".
Film inscrito de lleno en los años dorados del cine de Hollywood sonoro.
No es de los mejores trabajos, tanto de Lloyd Bacon, su realizador, como del protagonista, el gran James Cagney, pero sí que constituye un verdadero ejemplo de la forma de trabajar en aquellos tiempos.
Grandes cantidades de extras, sabiendo cada uno/a lo que debe realizar en cada toma, brillante fotografía en blanco y negro, nada menos que de Sol Polito, vibrante banda sonora de Bernhard Kaun y un elenco interpretativo ilustre, sobre todo en el apartado de los (mal) llamados en aquellos viejos tiempos "secundarios".
Un cine prácticamente desaparecido, entretenido y con excelentes escenas de acción, aunque bien es cierto que bastante irregular.
También hay algún buen diálogo, en este caso, abogando por la liberta de prensa y la fuerza que tiene un periódico para ayudar a desaparecer los males de una parte de una gran ciudad:
"- Sé que en esta parte de la región (Barbary Coast, San Francisco), un editor es considerado bueno cuando le han disparado setenta veces antes de los treinta años".
Y es que, en este caso, sus primeros minutos son muy dinámicos, pura aventura, para poquito a poquito ir primando los acontecimientos derivados de la política existente en el lugar, Barbary Coast, San Francisco, un lugar atestado de criminales y gentes dispuestos a ganar mucho dinero en el menor tiempo posible. Esta segunda mitad no está nada mal, pero el ritmo se ralentiza aunque sus últimos minutos vuelven a ser trepidantes.
Interesante y amena, pero podría haber estado mejor, haber sido más redonda.




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