Título original: Dangerous Animals
Director: Sean Byrne
Guion: Nick Lepard
Música: Michael Yezersk
Fotografía: Shelley Farthing-Dawe
Género: Asesinos en serie, Intriga, Terror
Reparto: Hassie Harrison, Jay Courtney, Josh Heuston, Rob Carlton, Ella Newton, Liam Greinke
Argumento
Zephyr, una surfista inteligente y de espíritu libre, es secuestrada por un asesino en serie obsesionado con los tiburones.
Cautiva en su barco, debe averiguar cómo escapar antes de que él lleve a cabo un ritual de alimentación a los tiburones.
"- Tirar carnada por la borda día tras día, para que los turistas puedan divertirse. Y muy pronto los tiburones comienzan a asociar los barcos con las comidas".
Sorpresa positiva, no en vano pensaba que sería una tontería al estilo de otras de parecido pelo, quiero decir, films con tiburones, sin nada que destacar.
Sin embargo, me encuentro con una cinta muy entretenida, sí, serie B no demasiado cercana a la C en cuanto a presupuesto, supongo, pero que según pasan los minutos se va haciendo más y más interesante.
Es muy entretenida y ya con el estupendo prólogo estamos en aviso de que estamos a punto de introducirnos por caminos oscuros, maleóvolos. Y en efecto, así es.
Con pocos personajes, pero una eficaz realización y estimables interpretaciones, sobre todo de Jay Courtney, se consigue atrapar la atención del espectador hasta el final.
Hay mucha intriga, algunas escenas crueles, sádicas, fuertes para espectadores sensibles y gracias a un ritmo sostenido que hace no haya apenas tiempos muertos, se sigue a gusto por su destreza narrativa.
Y es que, el guion de Nick Lepard huye de explicaciones baldías respecto a quien perpetra los asesinatos, yendo directo al grano.
Una película, en suma, que respeta los códigos de este tipo de productos, no engañando al espectador y convenciéndole finalmente.
Eso sí, no faltan algunos momentos exentos de credibilidad, cosa normal en este tipo de largometrajes.
Estupenda banda sonora de Michael Yezerski.




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