Título original: The Story of Esther Costello
Director: David Miller
Guion: Charles A. Kauffman. Novela: Nicholas Monsarrat
Música: Georges Auric
Fotografía: Robert Krasker
Género: Drama, Social
Reparto: Joan Crawford, Rossano Brazzi, Heathers Sears, Lee Patterson, Ron Randell, Fay Compton, John Loder, Denis O'Dea, Sid James, Bessie Love, Robert Ayres, Maureen Delaney, Harry Hutchinson
Argumento
A causa de la explosión de unas granadas escondidas en una vieja casa derruída de Irlanda, Esther Costello, una niña irlandesa, se queda ciega y sordomuda y vive en estado semisalvaje en su pueblo natal, hasta que, siendo ya una adolescente, la adopta una millonaria americana que la llena de cariño y le enseña a desenvolverse en la vida.
Sin embargo, al segundo marido de la millonaria, un playboy italiano, no lo mueven, en su relación con Esther, sentimientos altruistas...
"- Una mujer dura se puede convertir en suave. Como cuando se hierve un huevo".
Algo extraño drama de superación personal, no raro porque no se entienda, sino porque juega a varias bazas, cambiando de registros y géneros, hasta llegar a una resolución que a mí, por lo menos, no me ha convencido.
Se sigue sin problemas pues la narración es clara, tomando como base la novela de Nicholas Monsarrat, inspirada a su vez en la historia real de Helen Keller, a quien se le menciona en el film en un momento dado.
Y el argumento es interesante y los intérpretes se esfuerzan, como por ejemplo el apuesto Rossano Brazzi, aquí en un personaje abyecto, y por supuesto, la joven actriz Heathers Sears, quien ganó el Bafta a la mejor actriz británica por este papel.
Sin embargo, está dirigida de forma convencional, sin el menor atisbo de imaginación en la puesta de escena, por lo que, a pesar de ser inspiradora y edificante, se queda en tierra de nadie en cuanto a calidad cinematográfica recordable.
Y es que ese es su mayor problema, el que mientras se ve hace pasar el rato, pero enseguida se olvida, al no tener nada recordable salvo su parte final, y no por ser excelente sino porque te sorprende o más bien te deja estupefacto al echar por tierra, creo, parte de las virtudes de su primer tercio, sin duda lo mejor de la cinta.
No está nada mal, pero indudablemente podría y debería haber estado mejor.
Premios
- Premios Baftas 1958: mejor actriz británica (Heathers Sears).




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