Título original: Remorques
Director: Jéan Gremillon
Guion: Jacques Prévert, André Cayatte, Charles Spaak. Novela: Roger Vercel
Música: Roland Manuel
Fotografía: Louis Née, Armand Thirard
Género: Drama
Reparto: Jean Gabin, Madeleine Renaud, Michèle Morgan, Charles Blavette, Jean Marchat, Nane Germon, Jean Dasté, René Bergeron, Henri Poupon, MAnne Laurens, Marcel Pérès, Marcel Duhamel, Henri Pons, Fernand Ledoux
Argumento
Narra la historia de André Laurent, el capitán del Cyclone, un remolque bretón.
Él está casado con Yvonne, una frágil mujer a la que quiere mucho, aunque su gran pasión es el mar.
Una noche, en medio de una tempestad, salva a una bella mujer, Catherine, de la cual se enamora locamente.
"- Cuando sucede algo feliz, una cree que no lo olvidará, porque sabe que no durará".
Filmada bajo la ocupación alemana, se inició su rodaje en 1938 pero debido a la guerra, se finalizó en 1941.
Hoy en día, al parecer, está considerada como un pequeño clásico. No dudo de que sea así, pero para mi gusto, viéndola hoy en día, 5 de agosto de 2025, creo sinceramente que el paso del tiempo le ha hecho mella.
Creo que es una de esas películas clásicas del cine francés, a las que François Truffaut, en su etapa de crítico de cine, antes de dedicarse a la realización, tildaba de envaradas, académicas, efectistas.
Tiene, a mi entender, dos partes diferenciadas. La primera es la mejor, la que tiene lugar en la larga escena de la boda y posterior salvamento de barco a la deriva debido a la tormenta, donde se encuentra alojada, como esposa del capitán, el personaje de la bella Michèle Morgan.
En esta parte ya sabemos cómo son los personajes principales, de qué pie cojean, su interrelación laboral, los sueños y anhelos de la esposa del protagonista...
Sin embargo, más tarde se convierte en una cinta eminentemente romántica, con algunos diálogos bastante literarios, pretendiendo impregnar de poesía a los sentimientos mostrados por el trío protagonista. A mi entender, en estos momentos el ritmo baja y el entretenimiento también.
Un halo de resignación y tristeza se adueña de la historia, al hilo del lugar donde se desarrollan los hechos, apagado, opaco, bajo los designios del estado de la mar, que mueve sus vidas.
No, no me ha acabado de subyugar y me ha parecido irregular en cuanto a interés, pero no seré yo quien diga que no tiene gran calidad cinematográfica.
Muy bien los intérpretes, con Jean Gabin, como siempre, excelente y también Madeleine Renaud (de la Comedie Française), componiendo un personaje enamorado, "feliz", pero deseando cambiar a una vida más tranquila y sosegada.
Eso sí, bravo por Grémillon, que se propuso finalizar el film y lo consiguió contra viento, guerra mundial, y marea.




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