Título original: La noche está marchándose ya
Directores: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini
Guion: Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini
Música: Francisco Albarracín
Fotografía: Francisco Albarracín
Género: Drama, Comedia, Social, Político
Reparto: Octavio Bertone, Juana Oviedo, Rodrigo Fierro, Martín Emilio Campos, Fabián Costa, Lionel Castelli, Martín Álvarez, Pablo Limarzi, Eva Bianco, Rubén Gattino
Argumento
Pelu es un treintañero que a duras penas sobrevive con su salario de proyeccionista en un cineclub municipal.
Tras perder su trabajo, acepta quedarse como sereno nocturno y termina viviendo en secreto dentro del cine acompañado por las películas que revisa cada noche.
A medida que se siente más cómodo en su nuevo hogar, comienza a formar una pequeña comunidad allí, formada por un grupo de gorrillas y Vale, una excompañera a la que permite grabar vídeos para su canal de OnlyFans en la sala de proyección.
Pero la precaria condición económica en que viven también es parte de una crisis generalizada, que amenaza con cerrar el cine y pone en riesgo su pequeña comunidad.
Película argentina vista en la última Seminci 2025, que venía de tapadillo, sin ruido, sin muchos datos.
Por ello parecía que sería un film menor, metida en la Sección Oficial para hacer bulto, poco más o menos.
Y nos encontramos con una cinta que comienza timorata para ir, minuto a minuto, elevándose, hasta alcanzar altas notas, tanto cinematográficas como humanistas.
Y es que, mezcla los géneros de drama, comedia, social y político, de forma inteligente, atractiva, muy amena.
Mostrando el deterioro de un Cineclub Municipal, sito en la provincia de Córdoba, Argentina, de alta raigambre cinéfila, todo un referente nacional, nos damos cuenta de la gran crisis del país, tanto económica, como social, viéndose el deseo del actual gobierno de Milei, de acabar con la cultura y, como parte referencia de ella, con el cine, que ya se sabe que, por desgracia, cambiar el mundo no puede, pero sí hacer reflexionar a los espectadores sobre hechos concretos insanos, corruptos, contra los que se puede y debe luchar para intentar acabar con ellos.
Muy bien interpretada, vemos elementos y sentimientos humanos como la solidaridad entre los más necesitados, creando incluso una muy pequeña comunidad de los sin techo y sin trabajo fijo, que malviven diariamente.
Pero lejos de narrar todo ello de forma abrupta, desgarradora, sus creadores lo hacen de forma ligera, al menos en apariencia, con personajes entrañables y notables toques de humor, ternura y cariño, amén de verdadera amistad.
Una fábula que, además de fomentar el amor hacia el Séptimo Arte, contribuye a la resistencia ante políticas libertarias, carentes de alma.
Creo que, al fin y a la postre, gustó y convenció a casi todos los que la vimos.
Premios
- 70 semana de cine de Valladolid-Seminci 2025: Mejor dirección (Ezequiel Salinas, Ramiro Sonzini).




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