Título original: Silent Friend
Directora: Ildikó Enyedi
Guion: Ildikó Enyedi
Música: Gábor Keresztes, Kristóf Kelemen
Fotografía: Gergely Pálos
Género: Drama, Fantástico, Ciencia Ficción, Social
Reparto: Tony Leung, Luna Wedler, Léa Seydoux, Enzo Brumm, Sylvester Groth, Martin Wutke, Johannes Hegemann, Rainer Book, Yun Huang, Yun Huang, Luca Valentini, Felix Burose
Argumento
En el corazón de un jardín botánico en una ciudad universitaria medieval de Alemania se alza un majestuoso ginkgo.
Este testigo silencioso ha observado durante más de un siglo los tranquilos ritmos de la transformación a lo largo de tres vidas humanas.
En 2020, un neurocientífico de Hong Kong, explorando la mente de los bebés, inicia un experimento inesperado con el viejo árbol.
En 1972, un joven estudiante cambia profundamente por el simple acto de observar y conectar con un geranio.
En 1908, la primera estudiante universitaria descubre, a través del lente de la fotografía, los patrones sagrados del universo ocultos en las plantas más humildes.
Seguimos sus torpes e inexplicables intentos de conectar -cada uno profundamente arraigado en su propio presente- mientras son transformados por el poder silencioso, perdurable y misterioso de la naturaleza.
El antiguo ginkgo nos acerca a lo que significa ser humano: a nuestro anhelo de pertenencia.
Algo polémico film visto en la todavía reciente Semana de cine de Valladolid-Seminci 2025.
Y no porque haya causado grandes diatribas filosóficas, que también, sino porque a uno/as les ha gustado mucho, como a mí, y a otro/as les ha aburrido bastante.
Sobre todo se le ha achacado su muy largo metraje, casi dos horas y media, pero yo conseguí al verla entrar desde el comienzo, pareciéndome entretenida e interesante hasta el final. Además de fascinante en ciertos momentos.
Es una película distintas, muy curiosa, original en gran medida, que narra tres historias distintas en diferentes épocas, pero siempre con un nexo común: la relación entre los humanos y los árboles, en este caso un ginkgo, un árbol milenario, que ya existían en el Pérmico, hace 270 millones de años y del que poco a poco fueron desaparecieron los registros a excepción de una pequeña zona de China central.
La película es irregular en su ritmo e interés, habiendo momentos más felices que otros en cuanto a sabiduría cinematográfica, pero un halo poético perdura durante su metraje.
Compleja pero también muy bella por momentos. Además, tiene momentos divertidos, no de franca risa, pero sí de sincera sonrisa.
Visualmente extraordinaria gracias a la excelente fotografía de Gergely Pálos, gracia también a la soberbia banda sonora, el film alcanza, en mi opinión, una gran altura humanista.
De todas formas, no es del tipo de cintas que uno le aconseja ver a un colega, pues no es mayoritaria, pero tiene mucho buen cine dentro.
Premios
- Festival de cine de Venecia 2025: mejor joven actor o actriz emergente (Luna Wedler), premio FIPRESCI otorgado por el Jurado de la Crítica Internacional.
- 70 Semana de cine de Valladolid-Seminci 2025: Espiga de Plata mejor película.
- 61 Festival internacional de cine de Chicago 2025: Premio Hugo de Plata mejor fotografía (Gergely Pálos).
- Festival internaciona de cine de La Roche-sur-Yon 2025: Gran Premio del Jurado.




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