Título original: Andy
Director: Román Parrado
Guion: Alfred Pérez Fargas, Roger Danès, Román Parrado
Música: Asier Rentería
Fotografía: Román Parrado
Género: Drama, Intriga, Social, Político
Reparto: Leslie Vázquez Gómez, Emiliano López Quintana, Carmen Coronado, Carlos García, Osvaldo Sánchez
Argumento
En la oscuridad de un gigantesco patio ferroviario mexicano, Andy, una niña de 12 años, emprende un peligroso viaje hacia Estados Unidos.
A su lado está Fernando, un niño de 10 años con quien entabla una amistad forjada entre trenes de carga, redadas migratorias y refugios improvisados.
Su objetivo: llegar a la frontera y reencontrarse con su madre, a quien no ha visto desde hace seis años.
Muy estimable película española, que no lo parece debido, tanto a la historia que narra, como a la forma de contarla, más propio del cine social latinoamericano.
Román Parrado, el realizador, tenía el objetivo de mostrarnos una cinta de aventuras, por más que el mensaje sea duro, pero, aunque también pertenece a dicho género, es más bien un film socio-político, un drama humano, donde los fenómenos migratorios, esta vez en la frontera entre México y EE.UU. se exponen de forma realista.
Dos niños, en realidad, un niño de diez años y la otra una niña vestida de chico para evitar maltratos y violaciones, de 12 años, comenzarán un viaje por todo México, con la intención de llegar a los Estados Unidos de Norteamérica.
Para ello se subirán al tren de la Bestia, cruzarán río, recibirán comida, calor, cobijo y cariño en albergues donde buenas personas se encargan de su salud y seguridad, pero también estarán, en todo momento, expuestos tanto a bandas mafiosas, como a los coyotes que les pasen la frontera por seis y ocho mil dólares, o a los policías de fronteras, que si pueden acabarán de golpe con sus ilusiones y esperanzas.
La película es dinámica, muy interesante y entretenida, debido a las continuas situaciones, llenas de tensión, humanidad pero también amargura, tristeza y disgusto por no ser la realidad como la esperaban y deseaban.
Los niños actúan de manera que la historia resulta no sólo verosímil, sino finalmente realista, al ser poco condescendiente para con el espectador.
Convence en su exposición de los hechos e invita a la reflexión.




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