Título original: Les rivières pourpres
Director: Mathieu Kassovitz
Guion: Mathieu Kassovitz, Jean-Christophe Grangé. Novela: Jean-Christophe Grangé
Música: Bruno Coulais
Fotografía: Thierry Arbogast
Género: Thriller, Policíaco, Psycho Killer
Reparto: JEAN RENO, VINCENT CASSEL. NADIA FARÈS. DOMINIQUE SANDA. KARIM BELKHADRA. JEAN-PIERRE CASSEL. DIDIER FLAMAND. FRANÇOIS LEVANTAL. FRANCINE BERGÉ. PHILIPPE NAHON. LAURENT LAFITTE. ROBERT GENDREU. CHRISTOPHE BERNARD. NICKY NAUDE. TONIO DESCANVELLE
Argumento
En un pequeño poblado, situado en los Alpes, se produce la profanación de la tumba de una niña.
Un inspector de policía que ha sido relegado allí por sus nada convencionales métodos, comienza la investigación.
Mientras, una leyenda vida de la policía criminal francesa, que siempre trabaja sólo, investiga el extraña y horrible asesinato de un hombre que trabajada en la Universidad del lugar, también en Los Alpes, y que ha aparecido colgado en lo alto de las montañas, horriblemente mutilado.
Aunque ambos no lo saben, los dos hechos tienen conexión.
Interesante y bastante atractivo thriller francés, bien dirigido e interpretado.
El tema daba lugar, presumiblemente, para un producto extraño y de esos en que la oscuridad del relato no dejan ver las luces de los acontecimientos. Sin embargo, Kassovitz, hombre joven, pero culto e inteligente, se empapó, escribiendo con él el guión, de la obra de Jean-Christophe Grangé. Así, entre ambos, consiguen inquietar de veras con una estupenda atmósfera de misterio, ayudado muchísimo por el lugar donde se desarrolla la acción: Los Alpes. Un lugar precioso, soberbiamente fotografiado en el film, con una bellísimas imágenes aéreas de las nevadas montañas. El realismo está asegurado por tanto, lográndose un sabio contraste entre la negritud de los sucesos con el blanco de la nieve.
Muy bien interpretado por Jean Reno y simpáticamente por Vincent Cassell, en un personaje chuleta y no muy creíble, pero agradecido, casi siempre acompañado por esos dos tontos y chistosos policías, que dan el toque de humor, tan beneficioso, si se hace bien, como es el caso, en este tipo de películas.
Quizás el segundo tercio sea inferior al primero, en el que los dos protagonistas todavía no se conocen, pero nunca deja de interesar y entretiene mucho.
Premios
- Étoiles d'Or, Francia 2001: mejor director (Mathieu Kassovitz).




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