Título original: Delitto a Porta Romana
Director: Bruno Corbucci
Guion: Bruno Corbucci, Mario Amendola
Música: Franco Micalizzi
Fotografía: Giovanni Ciarlo
Género: Comedia, Policíaco, Poliziotto, Intriga
Reparto: Tomas Milian, Bombolo, Olimpia Di Nardo, Leo Gavero, Nerina Montagnani, Elisabetta Odino, Tony Scarf, Marcello Martana, Lino Patruno, Marina Hedman, Massimo Vanni
Un ladrón de poca monta asalta una casa en Milán, justo en el momento que llega la esposa del propietario y su amante.
El ladrón se esconde debajo de la cama, y desde allí logra ver una cicatriz en el talón del hombre, quien termina asesinando a la mujer. Luego es detenido cuando huye asustado de la vivienda y le acusan del asesinato.
El comisario Nico Giraldi, que está a la espera del nacimiento de su primogénito, es amigo del sospechoso y va a investigar el caso.
Nico debe abandonar temporalmente a su esposa a punto de dar a luz y a su abuela sorda.
"Aburrido: - ¿Qué música es ésta?
- "La incompleta", de Schubert.
- ¿Por qué incompleta?
- Porque no terminó de escribirla.
-¡Menos mal!".
Una de las aventuras (de las últimas) del comisario, aquí mariscal, Nico Giraldi, que encarnó el gran Tomas Milian.
A veces un poco serio, otras más de cachondeo, como en esta ocasión.
Y es que esta película es más comedia que poliziotto, aunque tiene de todo.
Lo cierto es que, pese a que la fórmula estaba muy visa a esas alturas, la cinta se hace muy simpática.
Te echas una risas por sus soeces pero a la vez divertidos diálogos, que tocan el sexo o el simple juego de palabras, sacando la sonrisa del espectador.
"- Soy forofo de la Roma, por eso no me he casado".
"- ¡No me sea demagogo!
- Yo no seré demabobo, pero tampoco dematonto!.
en fin...
La intriga, que la tiene, casi es lo de menos, y lo más importante es entrar en el juego que se nos ofrece, con un mariscal de la policía a punto de tener su primer hijo y viajando sin cesar en su destartalada furgoneta en compañía de su embarazadísima esposa y su sorda abuela (la de ella).
También suma al divertimento, las gracietas, no siempre con mucha gracia que digamos, de cómicos tan populares en el cine italiano de los ochenta, como Bombolo.
No falta la clásica persecución en la carretera, pero esta vez algo original, al ser perseguido el coche del malo por el protagonisa, ¡en patines!.
Filme realizado para mayor gloria del histrionismo del siempre excelente Tomas Milian, que aquí está en la gloria, y belleza de Olimpia Di Nardo.
En cuanto al comisinado Esposti (Leo Gavero), recuerda en cuanto a su santa paciencia para con el protagonista, al jefe del Inspector Clouseau.
En resumidas cuentas, que está mejor de lo que en un principio pudiera parecer y al final es un divertimento agadable y ameno.




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