Título original: L'ultimo squalo
Director: Enzo G. Castellari
Guion: Vincenzo Mannino, Marc Princi, Ramón Bravo. Historia: Ugo Tucci
Música: Guido y Maurizio De Angelis
Fotografía: Alberto Spagnoli
Género: Grandes animales, Intriga, Drama
Reparto: James Franciscus, Vic Morrow, Micaela Pignatelli, Joshua Sinclair, Giancarlo Prete (Timothy Brent), Stefania Girolami, Gian Marco Lari, Chuck Kaufman, Gail Moore, Joyce Lee, Don Devenport, Bill Eudaly, Massimo Vanni, Ennio Girolami (Thomas Moore)
Argumento
En una población playera norteamericana se va a celebrar una competición de windsurf.
Los incautos participantes no saben que por la zona ha aparecido un temible tiburón blanco ansioso de carne humana.
Algunas personas lo saben e intentan impedir la competición hasta acabar con el tiburón, pero el alcalde del lugar se opone, aunque pone medidas de seguridad, pero insuficientes para un escualo de ese tamaño.
Soportable película italiana, proyectada en la última edición del Festival de cine Fantástico de Bilbao (FANT2026), que copiaba o quizás ampliaba la novela de Peter Benchley, que con tanto éxito crítico-comercial mundial llevó al cine un jovencísimo Spielberg.
Aquí todo es mucho más modesto (aquella tampoco fue carísima), pero en cuanto a imaginación (bueno, hay un curioso plano tomado a distancia a través de las rejillas de una parrilla) y logros artísticos se quedó muy atrás.
Pero se puede ver, francamente no molesta y tampoco se puede decir que aburra.
Se hace llevadera, en otras cosas por su corta duración y porque se toma en serio a sí misma, siendo digna.
Ritmo muy desigual, con momentos casi de relleno, junto con otros que, por previsibles no dejan de ser funcionales, como el del helicóptero.
Está beneficiada por la presencia de dos actores estadounidenses, uno un tanto soso normalmente, aunque agradable y otro, Morrow, buen actor, de triste final trágico dos años más tarde.
En cuanto al escualo protagonista, pues en las escenas acuáticas se ve que es un tiburón de verdad y tiene presencia, pero en cuanto asoma la cabeza a veces, aunque no llega al ridículo, sí que no se toma muy en serio pues no deja de abrir la bocaza, sin mover nada más.
En fin, que es un entretenimiento menor, que se rodó al hilo del éxito mundial de "Tiburón" y casi no tuvo distribución pues los yankees le pusieron querellas por decir que era una mera copia.




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