jueves, 23 de julio de 2026

Reina madre (Reine Mère) (Francia, Bélgica; 2024)

 


Título original: Reine Mère

Directora: Manele Labidi

Guion: Manele Labidi

Música: Daniel Levy, Norman Plaza

Fotografía: Pierre-Hubert Martin

Género: Vida normal, Social, Fantástico

Reparto: Camélia Jordana, Sofiane Zermani, Damien Bonnard, Rim Monfort, Rita Monfort, Jean-Benoît Ugeux, Marie Riviére, Farida Rahouadj, Saadia Bentaïeb, Clémentine Poidatz

Argumento

Amel, tunecina, y Amor, argelino, se aman pero discuten constantemente.
Ambos han dejado sus países de origen para instalarse en Francia y formar una familia. Amel siente nostalgia, mientras que Amor evalúa, con cierta dosis de autoengaño, la suerte que tiene de poder criar a sus dos hijas en un pequeño pueblo limpio y tranquilo de las afueras, donde están inscritas en la mejor escuela de la zona.
Pero todo eso puede acabarse porque no les van a renovar el contrato de alquiler de su apartamento y les proponen mudarse a una vivienda social a 45 minutos en tren de la escuela.
Mouna, la hija mayor, tiene un extraño encuentro en el pasillo de la escuela con nada menos que Charles Martel.
Este personaje legendario de la historia francesa se convierte para ella en una especie de amigo imaginario: un amigo astuto, mal educado y brusco, pero un amigo al fin y al cabo que, curiosamente, la ayuda a explorar sus miedos y a comprender su identidad.


Coproducción franco-belga, del que no sabía ni de su existencia.
Es el segundo largometraje de la realizadora Manele Labidi, tras "Un diván en Túnez", comedia social que no me hizo demasiada gracia cuando la vi.
Sin embargo, esta de ahora, no sé porqué, me ha gustado mucho.
He entrado en la historia desde el comienzo, cuando no era demasiado fácil, pues en un momento dado, y si habernos preparado, aparece el componente fantástico, hecho desconcertante en un film eminentemente social, pero que está muy bien insertado en el argumento y le da calidez, ternura y cariño.
Se tocan temas muy interesantes, sobre todo el del gran problema de la vivienda, con la pareja protagonista intentando durante siete años, encontrar un piso digno en el mismo París. Sus intentos, una y otra vez, chocan contra la realidad, los problemas burocráticos y las dificultades provocados por la distancia.


La película es muy entretenida, se habla del arraigo social, la fuerza de las tradiciones de la Tierra donde se nació y las dificultades para formar parte de una sociedad más próspera pero carente muchas veces de alma y solidaridad para con sus ciudadanos.
Preciosa música de Daniel Levy y Norman Plaza, maravillosas escenas, como la del baile y un final precioso, hacen de este film una agradable sorpresa.
Excelentes composiciones de los intérpretes, destacando Damien Bonnard, en un registro muy diferente del habitual y, sobre todo, Camélia Jordana, soberbia en su nada fácil registro de mujer decidida, valiente, también orgullosa y cabezona, cuya dignidad a veces choca de manera explosiva contra las injusticias.
Sorpresa muy positiva para mi.

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