Título original: El sonido de la muerte (El sonido prehistórico)
Director: José Antonio Nieves Conde
Guion: José Antonio Nieves Conde, Sam X. Abarbanel, Gregorio Sacristán, Gregg C. Tallas
Música: Luis de Pablo
Fotografía: Manuel Berenguer
Género: Fantástico, Terror, Suspense, Aventuras
Reparto: Arturo Fernández, Soledad Miranda, James Philbrook, José Bódalo, Antonio Casas, Ingrid Pitt, Lola Gaos, Francisco Piquer
Argumento
Tres aventureros llevan décadas buscando un tesoro escondido en una cueva de Grecia, pero sólo tienen la mitad del mapa que indica el escondite.
Cuando, por fin, encuentran la otra mitad, creen que el tesoro ya está al alcance de su mano.
Pero, primero, encuentran una especia de roca negra, que llevan a su casa y después comienzan a oír un horrible sonido, como si fueran gritos. Y cuando ello ocurre, alguien muere desgarrado.
"Tras una explosión con humo, una joven tose y dos hombres comentan:
- Lo primero que hay que hacer al ir a explorar cavernas, es no preocuparse con el humo de las explosiones.
- No seas exigente con ella, es una principiante... y mujer".
Curiosa película española, un encargo de una productora estadounidense, que no aparece como coproductora.
Es verdad que es muy curiosa y que, con más bien pocos mimbres, el realizador José Antonio Nieves Conde, muy alejado del resto de su filmografía pero, recordemos, autor de nada menos que una de las mejores películas española de todos los tiempos, "Surcos", pues logra una cinta llevadera, interesante por momentos y que no aburre.
En líneas generales, para mi gusto es un poquillo cutre en relación a sus efectos especiales y visuales (por el poco presupuesto, claro), pero gracias al buen hacer de sus intérpretes (los españoles), se ve con agrado.
No, no creo que sea una buena película, deja que desear en varios aspectos, por ejemplo, tras la terrible muerte de uno de los personajes, otro dice una especie de chiste, pero digamos que es digna y honesta, intentando, al menos, apartarse de los caminos trillados del cine de la época.
Por otra parte, siempre da bastante pena, ver a nuestra bellísima Soledad Miranda, tan bonita, tan bella, sabiendo que cinco años después falleció a la edad de 27 años.
Una película distinta, que merece un respeto al menos.



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