Título original: Nadie oyó gritar
Director: Eloy de la Iglesia
Guion: Eloy de la Iglesia, Antonio Fos, Gabriel Moreno Burgos
Música: Fernando García Morcillo
Fotografía: Francisco Fraile
Género: Intriga
Reparto: Carmen Sevilla, Vicente Parra, María Asquerino. Antonio Casas. Tony Isbert. Goyo Lebrero. Ramón Lillo, Felipe Solano
Argumento
Una mujer, que está perdiendo su juventud, se dedica a sonsacar dinero de sus ligues, en estos momentos concretado en un señor que vive en Londres.
Pasa con él un fin de semana al mes y él le da mucho dinero. Este pasa a las manos del novio de la mujer, un muchacho muy apuesto.
Un día la mujer decide no ir a Londres y quedarse en su piso, situado en una nueva urbanización, con un solo vecino de momento, pues el resto no está vendido.
Con ellos solo está el buenazo y sordo del portero, todo solícito.
La mujer oye una especie de grito y ve por la mirilla y más tarde en el descansillo cómo su vecino está tirando a un ser humano por el hueco del ascensor. El vecino la ve y le conmina a que hable con ella, una vez se atrinchera ella en su casa.
Al final hablan y el hombre le pide que le ayude a hacer desaparecer el cadáver, que pertenece a la esposa.
Un tanto chapucero trabajo del bueno y recordado Eloy de la Iglesia, que trata, en vano, de repetir el éxito de "La semana del asesino", que sí estaba bastante bien.
En esta ocasión y gracias a un paupérrimo guión, lleno de agujeros y sinrazones lógicas, logra un tedioso trabajo, una cinta que solo al comienzo tiene algunas cosas buenas, como la escena, eso sí, larguísima, del lago.
Un ejemplo de la incongruencia del guión es al principio, cuando Carmen Sevilla y el asesino hablan por teléfono, tan solo instantes después de haberse cometido el crimen.
Resulta que la mujer tiene tiempo antes de llamar por teléfono a la policía, ya que hay línea. Sin embargo pierde el tiempo hablando con el asesino.
Y claro, una vez entra el mismo en la casa y hablan cara a cara, ella intenta hablar por teléfono con la pasma... pero él, mientras estaba dentro de la casa, ha quitado el micrófono al aparato por lo que la poli no le escucha a la buena mujer... Un despropósito que no hay quien se lo trague.
El resto es, además de bastante previsible, algo aburrido, además, repito, de muy poco riguroso, tendente al albur del guionista, que se saca de la manga situaciones que requerían una lógica interna para ser mínimamente creíble.
Carmen Sevilla muy guapa y el resto pasable (en su labor interpretativa).
No tiene la fuerza necesaria y solo la magnífica fotografía es de recibo, además del lujo de la dirección artística de interiores.



No hay comentarios:
Publicar un comentario