Título original: The Flying Saucer
Director: Mikel Conrad
Guion: Howard Irving, Mikel Conrad
Música: Darrell Carner
Fotografía: Philip Tannura
Género: Intriga, Espionaje
Reparto: Mikel Conrad, Pat Garrison, Hantz von Teuffen, Earle Lyon, Lester Sharpe, Russell Hicks, Frank Darien, Denver Pyle, Harry Lauter, Roy Engel
Argumento
Tras varios avistamientos de un platillo volante por todo el país, un agente de la CIA es enviado a Alaska junto a una compañera para encontrar el objeto antes de que los rusos se hagan con él.
Pues una película trampa. Sí, porque si lees el título crees que es un film de ciencia ficción y si eres aficionado a ella, de cabeza.
Sin embargo, la cruda realidad es que se trata de un film de intriga, con espías rusos en liza, un tarambana metido a héroe (con bastante socarronería) y una falsa enfermera a la que se le transparenta el vestido y se le notan bastante los pezones (¿filmado así a propósito?
La cinta es corta de duración pero se hace eterna pues es, en líneas generales muy tediosa. Sólo se anima hacia el minuto 40 y no es para tirar cohetes.
Aparentemente había poco presupuesto y se nota, aunque hay bellos exteriores de Alaska, con el glaciar Taku como imponente presencia. Y es una pena esto, pues la película es en blanco y negro y en color habría sido mucho más bonita la fotografía.
El protagonista, Mikel Conrad, de muy corta filmografía, es también autor del guion y realizador.
Un film muy parco, aburrido en ocasiones, que no sé si pretendía dar gato por liebre en su día, pero viéndola ahora queda como una nimiedad.



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